Ya se cumplieron 2 años de la guerra europea y el gigante euroasiático amenaza con salir victorioso de esta violenta contienda…


Un grupo de personas con un papalote

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    Cuando la guerra inició, allá por febrero de 2022, se esperó por parte de las fuerzas rusas que la toma de Kiev y la victoria ante Ucrania fuera cuestión de días o semanas, sin embargo, la guerra perduró. En parte debido a las gran ayuda económica y material dada por los países occidentales a Ucrania que sirvió para estancar el frente de batalla y hacer retroceder a los rusos en algunos lugares. Pero esta ayuda, con el paso del tiempo, comenzó a encontrar sus limitaciones.

    Hace pocos días el gobierno de Volodímir Zelenski lamentó “que la mitad de las armas y municiones se entregan con retraso o no se entregan poniendo a las tropas ucranianas en una posición complicada en el frente de batalla”. Así, lo que parece ser una debilidad para Ucrania, es la fortaleza de Moscú, ya que este último posee una mayor capacidad de fabricación de municiones y armas que en esta larga guerra de desgaste le están comenzando a dar ventaja al reemplazar unidades y abastecer a sus tropas con más rapidez que Kiev. Además, el gobierno de Estados Unidos tiene un paquete de ayuda de 60 mil millones de dólares que está bloqueado en el Congreso por el partido republicano lo que complica más a Ucrania.

    Hace 10 días las fuerzas rusas tomaron la ciudad de Avdiivka al imponer un cerco y hacer retroceder a las tropas ucranianas. Como  resultado de ello, la moral de los soldados rusos se encuentra al alza al contrario de las agotadas fuerzas ucranianas que resisten con lo "que hay". La balanza se inclina  entonces en favor de Moscú y por el momento las señales indican que permanecerá así.

    La pregunta que surge ahora es: ¿El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, logrará destrabar el paquete de ayuda de 60 mil millones de dólares a Ucrania? ¿Y si lo consigue, inclinará la balanza? Responder a estas preguntas implica sumergirse en un laberinto de muchas posibles respuestas, pero sin duda este año es clave en el desenlace de la guerra por un lado, por las elecciones presidenciales en Estados Unidos y, por el otro lado, por el interés de Putin de ser reelecto y gobernar otros 6 años más sobre Rusia.